¿Como mejorar la sonoridad de mi violín o violonchelo?

A veces nuestros Instrumentos no suenan con todo su potencial. ¿Que cosas podemos hacer para mejorar el sonido de nuestro violín o violonchelo?

Muchas veces, con el trascurso del tiempo, nuestros instrumentos clásicos, van perdiendo esa sonoridad que tanto nos gustaba de ellos: pierden brillo, fuerza, respuesta, proyección, rapidez al toque. A veces esto es consecuencia de un accidente, un golpe, una caída… pero otras veces ocurre desde que compramos el instrumento, que, debido a un mal ajuste de la sonoridad, no estamos sacando y aprovechando todo el potencial que podríamos, de nuestro violín, viola o violonchelo.

Un buen ajuste de nuestro violín, viola o violonchelo, puede ayudarnos a sacar el máximo de las cualidades de nuestro instrumento.

Existen cosas que nosotros mismos, como músicos, podemos incluso deberíamos cambiar para mejorar ese sonido y hacer que el instrumento nos ayude con nuestra musicalidad. Hablamos del cambio de cuerdas, limpieza superficial del instrumento, o de la pasta de las clavijas… Pero existen otros aspectos en el ajuste y puesta a punto de un violín, viola o violonchelo, que no podemos ni deberíamos intentar cambiar. Esos ajustes debería llevarlos a cabo un Luthier.

Ajustes de la sonoridad del instrumento

Hay que diferenciar entre dos tipos de ajustes que podemos realizar: ajustes para mejorar la sonoridad, y ajustes para mejorar la tocabilidad.

Los ajustes podemos hacer para mejorar el sonido de nuestro violín, viola o cello son: – cambio de cuerdas; – corrección/sustitución del puente; – ajuste del alma; ajuste del cordal; – encerdar el arco.

Entre los ajustes que podemos realizar para hacer nuestro instrumento más cómodo y tocable están: – corrección/sustitución de las clavijas; – altura de la cejilla; – barbada y apoya hombros.

Existen otros ajustes que se pueden llevar a cabo, pero que requieren «intervenciones» mucho más «agresivas» y de riesgo para el instrumento, tales como: perfilado de la barra armónica, curvatura/anchura del mástil o la altura del diapasón. Cualquiera de estas «intervenciones» deberá diagnosticarlas y llevarlas a cabo un buen profesional luthier.

Las cuerdas y la cejilla

Lo primero que deberíamos valorar es el estado de las cuerdas. Si las encontramos dañadas, desdentorchadas, o lo más importante, han perdido su color/brillo, es necesario cambiarlas. Existen una gran variedad de cuerdas, marcas y características de cuerdas. Cada instrumento es un mundo, y cada músico también. Recomendar unas cuerdas es muy difícil sin conocer el instrumento y los gustos de quien lo toca…

La cejilla es uno de los pilares que determinan cuanto de cómodo es un instrumento al tocarlo. Además un mal ajuste de la cejilla puede producir ruidos parásitos. Por poner un ejemplo, la altura del «canal» de la cuerda mi y de la cuerda sol, en los violines, no son la misma, y no debería ser ni muy alta ni muy baja. También hay una cuestión de gustos: cada músico tiene una preferencia, y los hay que prefieren encontrar más resistencia a la hora de apretar las cuerdas. Cualquier ajuste de la Cejilla debería realizarlo un Luthier, por que un mal trabajo, puede dañar las cuerdas, hacer incómodo el instrumento, o generar ruidos de vibración desagradables.

El puente

Probablemente el ajuste más importante junto con el alma, sea el del puente. Este es un ajuste que afectará tanto a la sonoridad como a la comodidad a la hora de tocar un instrumento. Un buen puente ayuda a la trasmisión correcta y rápida de la vibración por toda la caja armónica.

Todos nosotros, como músicos, deberíamos controlar y mirar por la perpendicularidad de nuestros puentes.

Lo más importante respecto al puente es asegurarse de que mantiene la perpendicularidad, es decir que el puente mantiene un ángulo recto de 90º respecto a la parte trasera de nuestro instrumento.

Además, con el paso del tiempo, los puentes suelen doblarse producto de la fuerte presión que ejercen las cuerdas sobre él. Otro deterioro común en el puente, sobre todo en las cuerdas de mi y la, es que el canal de paso de estas cuerdas se hunde, haciendo incómodo tocar en posiciones altas.

Cualquiera de estos ajustes en el puente es necesario que los lleve a cabo un Luthier con experiencia.

Es muy importante a la hora de acudir a un luthier para que nos ajuste o haga un nuevo puente, es el de informarle de como nos gusta que esté la altura de las cuerdas respecto al diapasón. Por regla general, la cuerda de mi en un violín, ha de sobrepasar 2,5mm sobre el diapasón, pero hay quienes prefieren una altura más alta. Los luthier no son adivinos, por muy buenos que sean, por lo que es conveniente advertir e informar de nuestras preferencias al profesional al que acudamos.

Otro ajuste que puede realizar un luthier y que nos ayudará a la hora de tocar, es el de corregir la curvatura del puente en relación con el diapasón. A veces nos encontramos tocando dobles cuerdas de manera indeseada, o que por el contrario, no logremos un sonido bello con las dobles cuerdas. Esto puede ser a causa de una mala técnica con el arco, pero también puede estar producido por una curvatura del puente no adecuada. ¡Al menos, no adecuada para nosotros!

El alma del violín, viola o violonchelo

Otro de los ajustes más importantes que afectan a la sonoridad del instrumento, es el del alma.

Es muy importante que el posicionamiento del Alma, respecto al del puente, sea el correcto. Una mínima variación de la colocación de la misma puede afectar enormemente a la respuesta de las cuerdas y su equilibrio.

Además, es conveniente comprobar el apoyo del alma en el interior del instrumento. Un mal apoyo es nefasto para la trasmisión del sonido por toda la caja armónica.

Clavijas y cordal

Las Clavijas son una parte indispensable para lograr una experiencia cómoda y satisfactoria a la hora de tocar. Sobre todo si no usamos microafinadores en el cordal.

Cuando afinar con nuestras clavijas se hace imposible, y preferimos tocar desafinados que tocarlas, se hace necesario acudir a un Luthier para que nos reemplace las clavijas, o al menos que las retoque un poco, si es posible. Otra cosa que si podemos hacer nosotros mismos, es la de aplicar pasta de clavijas en las mismas, que ayudan mucho en su funcionamiento. Existen muchas marcas diferentes. podemos pedir ayuda a nuestro luthier de confianza que nos asesorará al respecto.

Respecto al cordal, es necesario prestar atención a que los microafinadores no estén dañando la madera del instrumento, y que el peso del cordal + los microafinadores, no sea excesivo, haciendo las veces de sordina. Todo esto tendrá que valorarlo el Luthier al que acudáis.

Encerdado

El encerdado es otro de los aspectos más olvidados por los músicos, y que sin embargo más afecta a la comodidad y eficacia en la técnica de los golpes de arco.

Si notamos que necesitamos apretar de más, usar más resina de la conveniente, que el sonido suena arenoso o que el arco se nos desplaza a los lados de manera involuntaria, ha llegado el momento de acudir a nuestro Luthier de confianza para encerdar el arco.

Existen otros muchos ajustes que podemos realizar en nuestro instrumento, pero llevaría la escritura de un libro contemplarlos todos.

Lo mejor es acudir a tu Luthier de confianza para que te ayude a determinar que ajustes puedes llevar a cabo en tu violín, viola o violonchelo, que ayuden a sacar el máximo partido a la sonoridad de tu instrumento.

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